Criminon
(continuación)
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Los resultados, incluso cuando sólo se emplea El Camino a la Felicidad son fenomenales. En lo que resultó ser un estudio de caso de delincuentes juveniles en Butler County, Alabama, el entonces director del juzgado juvenil y el oficial jefe de libertad condicional Daniel O. Black había informado previamente de un ochenta por ciento de reincidencia entre los jóvenes en libertad condicional. El problema, como Black explicó: Un par de zapatillas de tenis Nike en realidad tenían más valor que la vida de alguien para muchos de esos chicos. Así que resultó muy evidente que no llegaríamos a ninguna parte a menos que encontráramos alguna forma de reajustar esos valores a unos que fueran más apropiados para la sociedad. En lo que luego describió como un programa experimental, se distribuyeron copias del folleto a los presos o se les leyó en voz alta. Luego se animó a los jóvenes a encontrar formas en que se podrían aplicar los preceptos y, cuando los niveles de alfabetización lo permitían, a escribir un ensayo con cada precepto. Podría pretender que fuera más complejo, confesó Black, pero realmente es muy simple. Les ayudo con la definición de palabras que no entienden y por otra parte continúo animándoles en ese punto vitalmente importante de la aplicación. Después de lo cual, tan simple como lo puso, los resultados llegaron a ser espectaculares. Mediante cifras, Black informó que mientras los porcentajes de criminalidad de Butler County habían estado subiendo en la misma proporción que los promedios nacionales a lo largo de 1990, los 5 años después de la introducción de El Camino a la Felicidad habían visto, de hecho, una disminución del crimen. Además, e incluso todavía más espectacularmente, ese porcentaje de reincidencia disminuyó de forma repentina y muy notable de un 80% a un 10%.
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En lo que se ha convertido en un campo, en buena medida desesperanzado -en el que sólo el 2% del presupuesto para correccionales asignado ahora al tratamiento, y los celadores admitiendo de forma rutinaria que sólo pueden pasar el problema de rehabilitación al oficial de libertad condicional- la cifra resulta inmensamente significativa... Y tanto más cuando uno reconoce que tal éxito no es exclusivo de Butler County. Espectacular, es como otro funcionario juvenil describió los resultados del programa Criminon en el centro de detención de Los Ángeles, y citó un marcado descenso de la hostilidad, un incremento del deseo de comunicar y, extraordinariamente, ahora sienten remordimiento por lo que han hecho en el pasado.
Más allá de Estados Unidos, los resultados han demostrado ser igual de impresionantes, y especialmente cuando uno considera lo que los graduados del programa más comúnmente expresan como su descubrimiento fundamental: una recuperación del respeto a sí mismos. El punto se encuentra repetidamente en cartas de los presos de culturas diversas como los de Gran Bretaña, México, Hungría y Polonia, este último, dicho sea de paso, es un país donde los funcionarios del correccional se han prendado tanto de El Camino a la Felicidad, que ahora se está reimprimiendo en prensas dentro de las mismas prisiones. Sin embargo, considerando el lugar donde empezó tanto del trabajo de Ronald, parece más acorde centrar la atención en un joven graduado del programa juvenil de Los Ángeles. Un antiguo pandillero de barrio, que rondó las famosas calles de la división Central donde LRH patrulló durante tantos años anteriormente, sus palabras de despedida parecerían decirlo todo:
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"El Camino a la Felicidad proporciona el resultado de tus acciones. Tú entiendes el resultado de lo que haces. Es para ti. Te enseña la regla de oro. Yo solía oír hablar de ella, pero esto lo pone en perspectiva. Ahora sé lo que significa.
Yo no sé quién es este
L. Ronald Hubbard , pero es un hombre listo. Si la gente solamente hiciera caso de ese libro, El Camino a la Felicidad, la masa de la gente, si simplemente lo entendieran, lo tomaran, pensaran sobre ello, entonces el mundo sería un lugar diferente.


