"Como sabes”, le escribía Ronald a un colega, en el verano de 1980: “A lo largo de los años, he investigado acerca del libre albedrío, de la libertad, de los movimientos de independencia y demás”. De esta investigación surgieron varios ensayos relacionados, entre los que se incluye, de manera muy significativa, el de “Justicia”. Publicado originalmente en 1969 en la revista Freedom de la Iglesia de Scientology, este trabajo parecería tener una particular pertinencia hoy en día, en vista de la escena americana actual, en donde alrededor de un cincuenta por ciento de la población ha llegado prácticamente a perder la confianza en su sistema de justicia.


l mayor fracaso de la democracia occidental es su hábito de basar las acciones legales, de forma negligente, en informes falsos.

Cualquiera puede decir cualquier cosa sobre cualquier persona y el poder policial y las salas de justicia tienen tendencia a actuar basándose en informes tan falsos que hasta un niño podría darse cuenta de la mentira.

Esto fue lo más odioso de los NAZIS, y esto caracteriza la “justicia” comunista. En febrero de 1969, aislé la acusación falsa, el informe falso y el fallar en hacer enfrentarse al acusado con sus acusadores, como el fallo básico de la justicia. Esto mina la seguridad personal y envuelve a todo el sistema judicial con procedimientos interminables e innecesarios.

Estos factores de por sí ocasionan que gente inocente esté sujeta a los ataques de la prensa, a los procedimientos judiciales, a gastos sin fin y a vidas arruinadas.

Mientras los informes falsos sean publicados, aceptados y se actúe basándose en ellos, grupos de presión corruptos, como el de los psiquiatras, pueden desbaratar a cualquier posible rival o hacer añicos la estructura social de una nación.

Este abuso es tan flagrante que destruye para todos y cada uno, el valor de la causa de la democracia.

Cuando la justicia llega a ser lenta, cuando llega a ser cara y cuando se permite que los informes falsos sobre la gente y sobre los grupos se dejen pasar sin desafío ni castigo, cualquier ideología se convierte en una tiranía.

Tan importantes son estos factores en la destrucción de la lealtad y en la creación de revolucionarios, que ningún gobierno que los permita puede estar seguro.

Este es, de hecho, un nuevo descubrimiento filosófico en el campo de la jurisprudencia. La enorme importancia del informe falso al destruir la estructura social de una nación y de su causa, no ha sido comprendida.

La mayor parte de los conflictos internos en un país está causada por los individuos y los grupos que se defienden en contra de los informes falsos.

En un período en el que los gobiernos “intentan apoderarse de las mentes de los hombres”, se tendrá que llevar a cabo una buena cantidad de reforma.

Uno de los factores que amenazan los derechos humanos es el informe falso. Sin embargo, no existe un recurso práctico adecuado. ¿Juicios por libelo? Mejor olvidarlos. Cuestan más de lo que nadie pueda permitirse y lleva una eternidad intentar llevarlos a cabo, dejando al público con los informes falsos, aun cuando se gane el juicio.

Dado que los informes falsos hacen añicos la seguridad del individuo y del grupo reducido, estos tienen entonces que hacer valer sus derechos. Y lo hacen así, atacando por su lado.

Una nación que permite que se actúe en base a estos informes falsos, se encontrará al final abandonada por el pueblo y los grupos que la apoyan, atacada por las personas decentes, y al final será derrocada.

Para salvarse, una nación debe permitir una acción legal directa que sea rápida y que no sea costosa, de forma que un individuo o grupo pueda protegerse legalmente de los informes falsos.

Sólo si el mundo “libre” reforma sus derechos humanos, tendrá una causa por la que merezca la pena luchar, o a la que merezca la pena prestar apoyo. De otra forma su gente y sus grupos sociales la abandonarán en pos de cualquier otra causa sin siquiera examinarla demasiado.

Las virtudes del patriotismo, de la lealtad y de la profunda dedicación al gobierno, no han muerto por alguna extraña decadencia social. Han muerto porque la gente siente que el gobierno ya no les protege, hasta les ataca, abriendo la puerta al secuestro psiquiátrico, a unos impuestos exorbitantes y a la inseguridad personal.

Por ejemplo, hace tiempo que los negros en los Estados Unidos han estado diciendo que no lucharán por el gobierno. Esto no se debe a que los negros sean comunistas. Esto se debe a que cualquiera puede presentar un cargo contra ellos, sin importar lo falso que sea, hacer que el negro entre en prisión, que le den una paliza y lo linchen. Y las autoridades se encogen de hombros comentando: “Sólo es un negro”. No tenía una consideración igualitaria bajo la ley. Cualquier informe falso sin probar, podía hacer que lo arrestaran, que le dieran una paliza o que lo mataran. Por ello llegó a ser muy inseguro. Y ahora crea continuamente motines, saqueos, incendios e incluso está haciendo cerrar universidades. Todo porque se aceptó cualquier informe falso. Y le podían dar una paliza, o podían colgarlo, a la espera de una lenta y costosa justicia.

Esto no se limita a los negros de los Estados Unidos. Esto ha sido cierto en todos los grupos minoritarios estadounidenses y es cierto en los grupos de minorías religiosas y raciales en muchos países; en demasiados. Por ello forman un núcleo de resistencia y de agitación social. Son nerviosos y están a la defensiva.

Según va empeorando la situación, entonces, muchos grupos sociales comienzan a reaccionar ante los informes falsos en contra de ellos, incapaces, una vez más, de obtener justicia con la suficiente prontitud para evitar mayor daño.

Más o menos en ese momento, es mejor que los funcionarios vayan buscando sus cuentas bancarias en el extranjero y huyan subrepticiamente. Ya que ese gobierno, aun cuando todavía siga funcionando, no es ya el gobierno de su gente. Es su enemigo. Sus gentes se unirán a cualquier movimiento revolucionario. Esa es la mecánica de la revolución.

La gente aguantará hasta lo indecible. Pero un día el patriotismo muere. Porque el gobierno no tiene ya una causa en la que la mayoría crea o por la que luche.

Los principios de no aceptar informes falsos y de carearle a uno con sus acusadores y sus acusaciones antes de cualquier tipo de acción de castigo son tan fuertes, que si el mundo occidental los aceptara y los practicara con precisión rigurosa, TENDRÍA UNA CAUSA SUFICIENTEMENTE GRANDE PARA SOBREVIVIR.

Podría entonces ser más causativo que el comunista.

Tal como está la situación, los gobiernos de Occidente tienen que COMPRAR y SOBORNAR a su defensa a un coste tan desorbitante que los arruinará.

Nuestra postura es esta: Estamos bien dispuestos y somos amigos de los poderes del mundo occidental, intentando que estos eleven su sentido del honor y de justicia antes de que las masas lleguen a esos poderes y los destrocen.



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