La respuesta de L. Ronald Hubbard tenía esencialmente dos aspectos, y aunque originalmente la provocó el reconocimiento de lo que representaban las drogas como obstáculo espiritual para quienes las habían consumido y luego entraban a Dianética y Cienciología, la aplicación de sus métodos se ha demostrado muy ampliamente en el terreno secular. Lo primero, y quizás de lo que más se habla, es el programa de Purificación. Este consiste en un régimen cuidadosamente diseñado, que incluye complementos alimenticios, ejercicio y sauna. El programa de Purificación ha demostrado ser el único medio para eliminar de los tejidos grasos las partículas residuales de drogas y toxinas. El hecho de que los tejidos grasos tiendan a formar un depósito de drogas y sustancias tóxicas fue, en realidad, un descubrimiento de L. Ronald Hubbard, y a la larga condujo a mucho de lo que ahora conocemos como medicina relacionada con el medio ambiente. El trabajo de L. Ronald Hubbard en ese campo también condujo a todo un nuevo reconocimiento de cómo las drogas pueden afectarnos de manera adversa años después de haberlas ingerido, y de que el problema no se limita, de ninguna manera, a las sustancias ilícitas, sino que incluye tanto a las drogas médicas como a los contaminantes medioambientales. Todo esto explica la popularidad del programa de Purificación en todos los sectores de la sociedad.

[Imagen]      El segundo aspecto de la solución de L. Ronald Hubbard utiliza los procedimientos de rehabilitación que provienen de Dianética y Cienciología. En términos generales, estos procedimientos abordan el trauma mental y espiritual relativo al abuso de las drogas: lo que originalmente impulsó al consumo, las consecuencias físicas inmediatas y la subsecuente pérdida de memoria, el deterioro de la habilidad para razonar y la incapacidad para concentrarse. Aunque esta afirmación parezca de alguna manera teórica, no lo es, y los resultados son habitualmente sorprendentes, e incluyen salud, percepción y estabilidad emocional muchísimo mejores, así como una completa liberación de la necesidad de drogas.

     Por supuesto, se hablará mucho más de estos métodos, en particular en lo relacionado con la red de centros de rehabilitación Narconon, que entregan exclusivamente los métodos de L. Ronald Hubbard, y en consecuencia se les reconoce como los centros más eficaces en ese campo. Por el momento, sin embargo, consideremos sólo unos cuantos hechos sobresalientes del conjunto más extenso de los descubrimientos de L. Ronald Hubbard. En primer lugar, Ronald nos dice, que aunque por lo general las consecuencias fisiológicas del abuso de las drogas son conocidas, el colapso del estado de alerta y de la naturaleza ética, no lo son. Después, nos dice que el consumidor, incluso el que lo hace por entretenimiento, es propenso a hostilidades y odios no naturales y que “aunque esto puede no ser verdad en todos los casos, establece una relación entre las drogas y las crecientes dificultades con la delincuencia, la producción y el derrumbe actual de la cultura social e industrial”. Finalmente, y este es el punto más importante de la cuestión, “incluso he llegado a la conclusión de que existe algo llamado ‘personalidad de drogas’. Es artificial y la crean las drogas”.

     Si tiene razón, y varios estudios posteriores acerca del modelo psicofarmacológico de la violencia confirman que la tiene, esto explica mucho: el gran número de personas arrestadas por crímenes violentos que dan resultados positivos en los controles de drogas es alarmante (más de la mitad en la mayoría de las áreas urbanas); la correlación igualmente inquietante entre los asesinatos múltiples y el consumo de drogas (en particular anfetaminas y psicotrópicos), y la brutalidad absolutamente espantosa de las guerras de la cocaína en el sur de Florida, y todo lo demás que se expresa en la jerga, por ejemplo, corbata colombiana (para describir una forma de mutilación especialmente repugnante y exagerada). Además, está esto: cuando se habla de esta personalidad de drogas, o de esta personalidad bioquímica, como la nombra en otros sitios, la distinción entre sustancias ilícitas y los compuestos farmacéuticos prescritos regularmente es nula. Es decir, “las drogas médicas y sobre todo las drogas psiquiátricas pueden ser tan dañinas como las drogas de la calle”.

     Las ramificaciones son inmensas, y aún más cuando se considera el revelador patrón de violencia que se encontró en los 28.000 Informes de Reacciones Adversas en el dossier Prozac, o el estudio canadiense que descubrió que los presos a quienes se habían administrado tranquilizantes eran dos veces más propensos a la violencia que sus compañeros de celda a quienes no se habían administrado medicamentos. Después están los estudios igualmente inquietantes que relacionan el Valium, Haldol y Xanax con actos extremos de violencia social, que incluyen en gran medida ese fenómeno de finales del siglo XX: el inexplicable asesino en un restaurante de comida rápida o en una estación de metro.

[Cita]      Es prematuro extrapolar más ampliamente, o reflexionar acerca de la siguiente pregunta inevitable: esta sociedad bioquímica, este país de Prozac, como reza el dicho, ¿ha producido una clase completamente nueva de ser humano, ya sea subhumano o inhumano, pero atrozmente violento? En cualquier caso, los temas que aquí se abordan son de una importancia extraordinaria, y cuando L. Ronald Hubbard habla de las drogas como “el elemento aislado más destructivo que está presente en nuestra cultura actual”, no está simplemente aumentando la retórica; está hablando basándose en un conocimiento de fenómenos bioquímicos que son verdaderamente una revelación, y después ofrece una solución que, de manera igualmente veraz, es nuestro único medio de salvación cultural.

     Además de la exposición general de los métodos de rehabilitación de L. Ronald Hubbard, examinaremos su obra dentro del contexto histórico más amplio, y en particular en lo relacionado con el impulso político que hay detrás del consumo incontrolado de drogas. También examinaremos lo que los descubrimientos de L. Ronald Hubbard han revelado en relación a las drogas como agentes de control social, y presentaremos mucha más información sobre lo que él describe como las “verdades brutales” de este tema. Como último comentario introductorio, sin embargo, entendamos que aunque el consumo de drogas probablemente se ha convertido en el mal social que cuenta con más oposición popular, en cada pegatina que las madres llevan en la parte trasera del coche exhortando a los niños con un “simplemente di no”, el problema pocas veces se ha afrontado por completo. Con eso en mente, aquí se presenta la manera en que L. Ronald Hubbard lo vio, y lo que hizo al respecto.[Fin del texto]




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