
La segunda barrera la describió como un gradiente de estudio demasiado pronunciado, y lo explicó en términos de intentar dominar una habilidad sin haber comprendido un paso previo necesario. Mediante un ejemplo, nos muestra al estudiante que aprende a conducir, que es incapaz de coordinar las manos y los pies para cambiar manualmente las marchas de un vehículo en movimiento. Aunque uno pensaría que la dificultad se encuentra en el acto de cambiar las marchas, de hecho, hay cierta habilidad anterior que no se dominó, que tal vez sea simplemente mantener el vehículo en la carretera. En cualquier caso, la solución es sólo cuestión de volver hacia atrás, determinar lo último que el estudiante había comprendido y después aislar qué paso previo se había descuidado. Una vez más, la reacción a saltarse un gradiente es tanto pronunciada como fisiológica, e incluye una confusión o una sensación de tambaleo que con frecuencia se identifica incorrectamente y así resulta ser la ruina de muchos estudiantes que de otra forma serían competentes.
La tecnología de estudio por L. Ronald Hubbard continúa...
La tercera barrera al estudio


| Anterior | Glosario | Índice | Siguiente |
| Encuesta | Sitios afines | Librería | Página principal |
info@scientology.net
Para información sobre marcas registradas