La Fábrica de Manuscritos

[imagen]      Sí, tú y yo somos fábricas, con el vapor silbando, las chimeneas vomitando humo y la maquinaria haciendo estruendo. Nosotros fabricamos manuscritos, vendemos un producto estable, somos bastante respetables en nuestro oficio. Los grandes nombres del campo no son nada más que el nombre de la Standard Oil en gasolina, la Ford en un coche o la Browning en una ametralladora.

     Y como fábricas, se nos puede cerrar, abrir, hacer que nuestra producción decrezca, cambiar nuestro producto, hacer que nuestra producción aumente. Podemos trabajar a máxima capacidad y arruinarnos. Podemos haraganear y ganar dinero. Nuestra maquinaria es el cerebro y los dedos.

     Y es tan plenamente vital que nos conozcamos nosotros mismos y a nuestros productos, como lo es para el fabricante conocer a sus obreros y su planta.

     Pocos lo hacemos. La mayoría de nosotros vamos alegremente a vela tendida y echamos la culpa de todo a la suerte.

     Los factores económicos, tomados en pequeñas dosis, son sencillos. Tienen que ver con el precio, el costo, la oferta, la demanda, y la actividad laboral.

     Si fueras a abrir una planta de jabón, serías extremadamente cuidadoso acerca de ello. Esa planta de jabón representa tu ingreso. Y contratarías economistas para examinar todo contigo. Si comienzas a escribir, te apuesto diez contra uno a que simplemente escribes y dejas que todo lo demás se deslice por la borda. Pero tu fábrica de escribir, en todo caso, es más vital que tu fábrica de jabón. Porque si pierdes tu propia maquinaria, nunca puedes reemplazarla; y siempre puedes comprar nuevos rodillos, tanques y calderas.

      La primera cosa que harías sería aprender el arte de hacer jabón. Y así, en el oficio de escribir, primero debes aprender a escribir.

      Pero asumiremos que ya sabes cómo escribir. Estás más interesado en ganar dinero escribiendo.

      De nada sirve afirmar solemnemente que escribes por el arte de escribir. Incluso el trabajador que encuentra su principal placer en su trabajo, intenta vender los servicios o los productos por el mejor precio que pueda conseguir. Cualquier economista te lo dirá.

     Estás interesado en el ingreso. En el ingreso neto. Y “el ingreso neto” es el flujo de entrada de la satisfacción que proviene de los bienes económicos, estimados en dinero, de acuerdo con Seligman.

     No me importa si escribes artículos sobre tricotar, historias de niños, historias vigorosas, o párrafos de chistes, aun así puedes aplicar este sistema condensado y ganar dinero.

     Cuando comenzaste a escribir al principio, si hubieras tenido sentido común, habrías escrito cualquier cosa y de todo para todo el mundo, y lo habrías mandado todo afuera. Si tu cantidad hubiera sido grande y tu variedad amplia, entonces probablemente habrías obtenido tres o cuatro ventas.

La Fábrica de Manuscritos continúa...



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