La Fábrica de Manuscritos por L. Ronald Hubbard

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     No puedes ir tropezando en la oscuridad y vivir en este juego. A grandes rasgos, esto es con lo que te enfrentas. Hay menos de dos mil escritores profesionales en Estados Unidos. Cientos de miles están intentando escribir, algunos dicen que millones.

     La competencia es más intensa en el oficio de escribir que en ningún otro. Por lo tanto, cuando intentas ir adelante fiándote de los dioses de la suerte, simplemente fracasas. Es un mecanismo selectivo brutal. Puedes superarlo si conoces tu producto y cómo manejarlo. Puedes superarlo en sólo dos aspectos. Uno tiene que ver con el genio, y el otro con la economía. Hay muy pocos hombres que venden y viven únicamente por su genio. Por lo tanto, el resto tenemos que recurrir a una ciencia más bien exacta.

     Si hubiera dos mil plantas de jabón en el país, y un millón de plantas de jabón intentando ganar dinero, y tú fueras una de ese millón, ¿qué harías? En nuestra analogía, reducir los precios, no es posible, ni fructífero en ningún comercio. Por lo tanto, ajustarías tu planta para hacer que cada pastilla contase. No producirías una pastilla si supieras que iba a ser mala. Pensarías en cosas como la reputación, los suministros, la demanda, la organización, la planta, el tipo de jabón, la publicidad, el departamento de ventas, la contabilidad, los beneficios y las pérdidas, la calidad frente a la cantidad, la maquinaria, las mejoras en el producto, las materias primas y la mano de obra empleada.

     Y lo mismo pasa con el escribir. Nosotros somos fábricas trabajando sometidas a una tremenda competencia. Tenemos que producir y vender a bajo costo y a precio reducido.

     El trabajo, de acuerdo a la economía en general, no se puede medir en simples y homogéneas unidades de tiempo, como horas de trabajo. Y los trabajadores difieren, las tareas difieren, en relación a la cantidad y al carácter del entrenamiento, el grado de destreza, la inteligencia y la capacidad para dirigir el trabajo propio.

     Eso en cuanto a fabricar jabón. También en cuanto a escribir. Y tú eres una fábrica, ya sea que tus historias vayan a Satevepost, Harper’s o a una “advenediza” revista pulp que pague un cuarto de centavo al publicarse. Todos nosotros estamos en ese nivel común. Debemos producir para comer, y debemos conocer nuestra producción y nuestro producto de arriba a abajo.

     Tomemos algunos de los temas mencionados anteriormente, uno por uno, y examinémoslos.

LA OFERTA Y LA DEMANDA

     Debes saber que la oferta de historias es mucho mayor que la demanda. Las cifras reales no dicen nada. Sólo tienes que estar cerca del editor y verle abrir el correo matutino. Historias a montones.

     Hay un mercado que conozco bien, al publicar cinco historias cada mes. Cinco extensas novelas cortas. Cada semana llegan docenas que vienen de nombres que te harían sentarte muy derecho y quedarte muy callado. Y sólo se publican cinco. Y si ahí te la rechazan, trabajarás mucho tiempo antes de que la vendas en cualquier otro lugar.

La Fábrica de Manuscritos continúa...



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