Sólo alrededor de un diez por ciento de mis historias fueron escritas para  los géneros de ciencia-ficción y fantasía...  Mi reputación en otros campos de la escritura me la gané...

     Había que trabajar con él para saber adónde quería ir, cuál era su idea de esta cosa llamada “ciencia-ficción”. No puedo citar frases suyas; sólo puedo explicar lo que yo percibía que él trataba de hacer. Con el tiempo nos hicimos amigos. Durante los almuerzos, en su oficina y en su hogar los fines de semana (donde su esposa Doña hacía que todo funcionase perfectamente), hablábamos siempre de cuentos, pero también de ciencia. Decir que Campbell consideraba a la ciencia-ficción como una “profecía” es una simplificación. Tenía ideas muy precisas sobre ella.

     Sólo alrededor de un diez por ciento de mis historias fueron escritas para los géneros de ciencia-ficción y fantasía. Yo era lo que llamaban un escritor superproductivo y estos campos no eran lo bastante grandes como para absorber todo lo que podía escribir. Mi reputación en otros campos de la escritura me la gané durante los ocho años anteriores a aquella entrevista en Street & Smith.

     Sin abundar mucho en ello, Campbell consideraba que la mayor parte de las historias que yo le daba no era de ciencia-ficción, sino de fantasía, una cosa totalmente distinta. Publicó rápidamente algunas como ciencia-ficción: entre ellas Final Blackout (Apagón Final). En realidad, muchas más. Yo tenía ciertos conocimientos científicos, había hecho un trabajo pionero en cohetes y gases líquidos, pero en ese momento estaba estudiando el conocimiento pasado del hombre para saber si había encontrado algo válido. Esto y el amor por los antiguos cuentos de The Arabian Nights (Las mil y una noches) me llevaron a escribir fantasía. Para colocar este material, Campbell inició otra revista: Unknown. continuó saliendo mientras yo seguí escribiendo novelas para ellos. Pero vino la guerra y tanto yo como los otros nos fuimos y creo que Unknown duró unos cuarenta meses. Estas novelas eran algo difíciles de vender y no era allí donde residía la fortaleza de Campbell.

     De modo que alguien que trate de decir que la ciencia-ficción es una rama de la fantasía o una extensión de la misma tropieza por desgracia con un uso profesional de términos sancionado por el tiempo. Esta es una época de mezcla de géneros. Escucho diferentes formas de música mezcladas como en una sopa. Veo estilos de danza tan distintos mezclados para formar una sola “danza”, que me pregunto si los coreógrafos conocen realmente los diferentes tipos de baile. Hoy prospera el concepto de que sólo el conflicto produce cosas nuevas. Tal vez esto lo puso de moda el filósofo Hegel, pero él dijo también que la guerra era necesaria para la salud mental de la gente y otro montón de tonterías. Si todas las ideas nuevas tienen que surgir del conflicto entre las antiguas, es preciso negar que puedan tenerse ideas absolutamente nuevas.

      Entonces, ¿qué sería la ciencia-ficción pura?

      Se ha presupuesto que la ciencia-ficción debe ser producto de una época en la que existía la ciencia. A riesgo de provocar disputas y tumultos –riesgo que he corrido toda mi vida y cosas que he recibido sin molestarme por ellas–, haciendo de todos modos mi trabajo, deseo señalar algunas cosas:


Una presentación de la Ciencia-Ficción continúa...


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